10/03/2017

Testimonios

Una Mirada al Caadid

Centro de Atención a Adultos con Discapacidad Intelectual Dependientes


fotos-entrevistas1El andar de Alejandro Garduño Cerecero en las aulas del Centro de Adultos Con Discapacidad Intelectual Dependientes (CAADID) comenzó hace más de 30 años, cuando su mamá lo trajo por primera vez al Centro Laboral México (Celamex).

Con un semblante siempre alegre, Alejandro día a día muestra su compañerismo al resto de los beneficiarios, sin importar la edad o el tiempo que lleven en la institución, pues forma parte de una gran familia que día a día crece.

Sus Hermanas, Martha y Norma, resaltaron que “Alex” curso la primaria en la Escuela Especial Adjunta al Hospital Infantil número 14, luego que en el kínder se le detectó que presentaba discapacidad intelectual, aunque fue diagnosticado como leve.

Ante la negativa de que permaneciera en dicha institución por la edad, en ese entonces de 14 años, la madre de los hermanos Garduño comenzó a buscar opciones y fue tras platicar con una vecina que traía a su hermana a la entonces llamada “Escuela Especial”, la cual se fundó en 1980 y que por ese entonces estaba bajo la dirección de la maestra “Lolita”.

“Nos dieron la opción de mandarlo a un taller protegido o algunas de las empresas afiliadas a la Confederación (Confe) para que trabajara pero la distancia era mucha, por lo que mi mamá decidió buscar algo más cercano a nuestra casa”, expresaron.

Recordaron que la encargada les comentó que en la escuela se les daba un poco de escritura, aunque reconocieron que Alejandro no sabe leer ni escribir, sólo sabe copiar los textos que se ponen, una limitante en la que todavía trabaja en la actualidad.

Como si fueran un tesoro Alejandro guarda todos sus trabajos desde que entro a la institución, al igual que sus medallas, las cuales ganó en diversos deportes como boliche, atletismo, basquetbol y natación entre otros.

En cuando su entorno, resaltaron que siempre fue aceptado por sus vecinos y familiares, al grado de que sigue manteniendo una amistad con muchos de ellos y hasta con sus hijos. En la escuela igual Alejandro siempre se ha llevado bien con sus compañeros, aunque ya el choque generacional queda de manifiesto.

Pese al cansancio de venir a diario a la escuela, muchas veces por iniciativa ayuda en casa y en el negocio que mantiene la familia, aunque destacaron que siempre pide su recompensa, un helado o algo similar, aseveraron.

“Para Alejandro venir a la escuela es su vida. Ahorita que le avise al doctor que no iba a venir en las tardes a la escuela por dos semanas él ésta preocupado por sus compañeros y sus maestras”, reiteraron, al tiempo de que destacaron que algo similar los fines de semana.

Otra forma de comunicación que ha desarrollado con sus compañeros es a través del teléfono, pues sábado y domingo se pasa horas hablando con ellos.

Finalmente señalaron que cada uno de los beneficiarios tiene sus propios retos, y que siempre habrá algunos más adelantados que otros pero que al fin de cuentas todos están aquí por el mismo objetivo, seguir adelante con el apoyo del personal del centro.


fotos-entrevistas2La historia de la familia Lozano en el Centro de Atención a Adultos con Discapacidad Intelectual Dependientes (CAADID) comenzó luego de una consulta en la clínica 48 del IMSS, en la que les aconsejaron venir al Centro Laboral México I.A.P. (Celamex), una institución que procura instruir a la gente con discapacidad intelectual para el trabajo.

Sin embargo, la tarea no fue fácil ya que al señor Carlos, padre de Nadine y abuelo de Carlos (beneficiarios de CAADID), no le dieron la dirección del Centro por lo que se dedicó a buscar en toda la zona de Legaria hasta que lo halló.

“Me pareció una buena idea, pero ni siquiera me dijo la dirección y el teléfono, me dijo esta por Legaria, y comencé a recorrer Legaria, preguntando, preguntando hasta que por fin encontré el edificio e inicié los trámites para que ingresará Nadine”.

Nadine, la tercera de sus hijas y quien presenta un grado de incapacidad leve, ingresó a los 37 años al CAADID en 2013 y desde el principio demostró sus virtudes, lo que les favoreció para ser propuesta para entrar a trabajar con una de los aliados más importantes del Centro, Abengoa México, tan sólo dos años después en octubre de 2015.

Ese mismo año, en diciembre, ingresó al Centro su nieto Carlos, de 19 años y que presenta un grado de discapacidad profundo, pero que gracias al trabajo de todos los miembros del CAADID ha demostrado avances importantes en su desarrollo.

“Es muy importante destacar que su disciplina ha mejorado mucho, estoy sorprendido muchas veces de que ahora él estando en su clase me ve en el patio y no se sale corriendo como era lo normal. Sabe cómo acomodar las cosas, ha adquirido un sentido del orden y de la disciplina bastante notable”.

Don Carlos señaló están esperando que su nieto reciba al igual que otros beneficiarios masajes terapéuticos, algo que continuará pese a los cambios que se han visto en últimas fechas en el área, pero que a la larga serán para bien.

Sobre el futuro de CAADID resaltó que es una institución “ejemplar” que debería darse a conocer más, ello debido al ambiente que se vive es único en el que los asistentes a las aulas se sienten muy a gusto, tal como queda de manifiesto en las reuniones de padres que se llevan a cabo de forma rutinaria.

Otro aspecto en el que ha beneficiado a sus familiares entrar a la institución es en lo social, pues mientras Nadine se ha adaptado a tener una vida rutinaria que le ha permitido transportarse y trabajar casi como una persona normal, mientras que “Carlitos” ha hecho amigos durante su estancia.

“Para mí que muchas veces las personas con discapacidad se aíslan, no tienen amigos, y aquí han encontrado un ambiente muy agradable y en la casa hablan de sus compañeros, hablan de sus actividades y eso les ha abierto mucho el campo de visión en la vida”.

Consiente de las limitantes de su nieto, tiene la esperanza que con el pasar de los años éste podría llegar a desarrollarse tan bien como su mamá.

Sobre la difícil tarea de tener dos personas con discapacidad en casa comentó que la mayoría de las familias tienen un hijo o un hermano dentro del CAADID, pero su caso es todavía más especial pues aparte de su hija, ahora ve por su nieto pese a la factura de los años y que hace un poco más difícil sobrellevar la situación, aunque siempre se hace con gusto y amor.

“Carlos es muy travieso, en la casa no podemos dejarlo sólo ni un minuto. Hoy bajó antes que yo y ya cuando lo alcance ya había aventado su pasión, las cajas, las cuales son una muestra de su cariño”.

En los tres años y medio que llevan en Celamex destacó los cambios que se han dado entre una administración y otra, mientras que en la anterior era muy difícil la entrada y la relación entre los directivos, en la actual es abierta y está en la disposición en aceptar más gente y seguir creciendo el proyecto.

Finalizó que una de las ideas más formidables para el señor Lozano es que se les remunere su esfuerzo al hacer tareas que benefician a la institución.

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La señora Irma López y de su hijo Alexis son la clara muestra de que con algo de ganas y con la ayuda adecuada se pueden romper las barreras que la sociedad ha impuesto a las personas con discapacidad por tantos años.

Alexis, de 24 años y que presenta autismo, llegó al Centro de Atención a Adultos con Discapacidad Intelectual Dependientes (CAADID) hace seis años, aunque la administración anterior le puso ciertos obstáculos, pero al pasar las pruebas que se le aplicaron y adaptarse a su nuevo entorno comenzó su aventura en el centro.

Gracias al personal de ese entonces, Alexis presentó una mejor adaptación, ya que de estar sólo sentado en un rincón comenzó a tener más interacción con sus compañeros y con su familia gracias a los ejercicios que día a día se le mandaban.

“Haga esto con él, dele pequeñas ordenes, pero usted va a estar ahí y si desobedece vuélvalo a repetir”, recordó la señora López quien reiteró que ahora su hijo está más activo y más atento de su entorno.

Su mamá calificó a Alexis como una persona muy perceptiva, que se da cuenta de todas las cosas y que la problemática en su casa le afecta mucho, aunque una de sus más grandes alegría es la escuela, la cual ya incorporó dentro de su rutina.

En la casa también se ha notado una mejoría, ya que en la actualidad es casi dependiente, pues la convivencia que sus hermanos y los tiempos que maneja su familia han provocado que Alexis haga cosas como bañarse o vestirse por su cuenta, además de que tiene un mayor control de su carácter.

Expresó que su hijo decide si quiere traer zapatos o traer tenis en su decisión, habla más, se mide más en su alimentación, tiene un mayor control de sus emociones y los arranques de ira han disminuido de forma considerable.

Destacó que una de las cosas que más le motivan en estos momentos es la cooperación que tienen las nuevas autoridades con los padres y un ejemplo de ello es el apoyo en la venta de galletas o en la promoción de las actividades de la institución.

Agradeció el avance que ha tenido su hijo y ejemplo de ello, resaltó, es que en la actualidad

Ya entrega algunos pedidos y hace pequeños mandados dentro del mismo mercado en el que tienen su puesto de jugos y licuados.

“Le pongo bolsitas con popotes y le indicó para quien son, además ahorita está muy motivado con las galletas; toma su charolita y ofrece su producto, el mismo cobra y solo le ayudo cuando necesita dar cambio”, aseveró.

La esperanza de la señora Irma es que su hijo siga aprendiendo y se adapte cada vez más en su entorno familiar y en la sociedad.